En las últimas semanas han aparecido diversas movilizaciones y bastantes notas periodísticas que versan sobre un tema común; la denominada mediáticamente ‘crisis del sistema de salud’.
No es nuevo para medios como LatinUs, la derecha diario o TV Azteca señalar y azuzar sobre una supuesta crisis del sistema de salud, la narrativa lleva desde 2018 intentando instaurarse, lo intentaron al comienzo del sexenio pasado con los alaridos de la desaparición del seguro popular (un esquema de póliza de seguro médico que no cubría a todos y no cubría todos los padecimientos pero que cobraba servicios públicos a las personas), lo intentaron con la creación (incompleta y fallida, sí) del INSABI, lo intentaron con la pandemia (asegurando que jamás se vacunaría a la población en México) y lo intentaron con la creación del IMSS-BIENESTAR.
Hoy estos esfuerzos transexenales encuentran en el país una coyuntura fértil para comenzar a movilizar sus intereses, las disputas al interior de los sindicatos de trabajadores de la salud y la transición de los esquemas de la Secretaría de Salud y las secretarías estatales de Salud al IMSS-BIENESTAR.
Dirigencias históricas al interior del sindicalismo (poco renovado de la época priísta o por el contrario, renovado) enfrentan una reconfiguración en sus agremiados y una disputa por el control de los cotos de poder que representa un sindicato. ‘Hay de todo en la viña del señor’ reza el viejo dicho y en este caso es así; dirigencia heredadas del priismo con las que Morena ha tenido que negociar enfrentan un desgaste importante al interior de sus estructuras que buscan renovar espacios de poder pero también resulta que aquellos sindicatos SÍ renovados enfrenta el despecho y el contragolpe de las fuerzas descobijadas del viejo régimen.
No es casualidad que unos y otros grupos de poder comiencen a buscar posicionarse al frente de secciones y liderazgos nacionales, el 2027 se encuentra muy cerca y cada quien quiere llegar a las mesas de negociación con su fuerza de voto bien constituida, para los descobijados del viejo régimen como ‘el jefe viny’ es relevante hacerse con cotos de poder que le permitan acudir a Alito Moreno y solicitar algún espacio de representación mientras que Olivos (actual secretario nacional del sindicato del seguro social) quiere llevar la fiesta en paz con el gobierno federal.
La plaza la calientan unos (los medios) pero las consecuencias las termina pagando el grueso de trabajadores y derechohabientes del sistema de salud más importante del país. Mientras el ‘jefe Viny’ usa demandas que pueden parecer honestas para conseguir su carta de negociación de poder los trabajadores son usados como carne de cañón al convencerse de que una huelga (o el desacato) puede desempeñarse sin consecuencias administrativas o penales cuando las leyes y las condiciones generales de trabajo así como su contrato colectivo estipulan los mecanismos y formas de hacer el llamado a dichos supuestos y los derechohabientes que quedan atrapados entre el fuego cruzado de intereses de aquellos que desean una rebanada del pastel del 2027.
La profecía de la crisis en el sistema de salud se cumple en cuanto los intereses de personajes políticos negocien en mesas de la colonia Buenavista sus cotos de poder y dicha mesa se vuelve más importante en cuanto los medios griten más fuerte que existe una crisis, un ecosistema que se habla a sí mismo, que se convence de tener la razón y de haber sabido siempre que esto sucedería, una cámara de eco.
Este texto no pretende negar la necesidad de seguir mejorando el sistema nacional de salud sino de poner en perspectiva el manejo narrativo, mediático y político de lo que hoy se presenta como un ‘colapso del sistema de salud’ que vienen queriendo empujar desde ya hace tiempo ciertos medios, ciertos personajes y ciertos poderes que son capaces de lo imposible en aras de conservar sus privilegios

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