¿Justicia exprés para Burgueño? La Fiscalía actúa en horas contra activista que lo cuestiona

Ismael Burgueño descubrió una forma muy autócrata de ejercer el poder porque cuando las críticas incomodan a Brigueño, no responde con argumentos; responde con la Fiscalía.

El alcalde con licencia de Tijuana denunció a la activista Viridiana Román por presunto hostigamiento digital y en menos de 24 horas, consiguió medidas de protección.

La rapidez resulta cuando menos llamativa, porque mientras miles de ciudadanos luchan contra marea por  conseguir que una autoridad atienda una denuncia en medio del duelo que vivir violencia significa, para Burgueño bastaron unas horas para que las instituciones se movieran.

Román sostiene que las medidas terminan afectando su libertad para expresarse públicamente sobre el político y acusa un trato desigual por parte de las autoridades.

¿Qué tan frágil tiene que ser un político para necesitar a la Fiscalía para enfrentarse a una crítica?

Si las acusaciones son falsas, que las desmienta.
Si son mentiras, que las exhiba.
Si hay pruebas de un delito, que se investigue.

Es bajísimo  utilizar el aparato institucional para intentar callar a quien incomoda políticamente.

Burgueño parece querer los privilegios del poder sin pagar el precio democrático de ejercerlo: soportar críticas, cuestionamientos y oposición.

La ironía es brutal: un político que aspira a representar a una ciudad entera parece tener muy poca tolerancia para que una sola mujer lo cuestione.

¿La justicia fue realmente rápida o simplemente fue rápida porque esta vez quien pidió ayuda fue alguien con poder?

Que para Burgueño la justicia puede ser exprés, pero para los demás son meses, años o nunca, entonces el problema ya no es solamente Viridiana Román, sino convertir la justicia en privilegio.

Lo que vimos en este caso, fue una muestra más de que Brugueño no es fortaleza política.

Es un político que no sabe soportar el costo de ser cuestionado.


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