Julieta Ramírez puede repetir la palabra “honestidad” todas las veces que quiera, pero llega un punto en el que el discurso empieza a cansar, eso y seguir subestimando la inteligencia de los mexicanos resulta hasta ofensivo frente a lo que ocurre alrededor de su grupo político.
Ahora, una diputada de su círculo cercano quedó bajo la lupa en Estados Unidos después de cruzar la garita Mexicali-Calexico con casi 800 mil pesos en efectivo que no fueron declarados. Julieta no está señalada de haber llevado ese dinero ni de haber participado en el hecho, pero sería poco objetivo asumir que solo porque su nombre no aparece, ella no está involucrada, ademas tampoco puede pretender que lo que sucede en su intimo entorno político no tenga repercusiones con la imagen que ella misma vende.
Porque al parecer, La Julietona cree que con subir cierto contenido a sus redes y limitarse a entrevistas en espacios sumamente cuidados (por no decir apalabrados para su buena imagen) va a lograr gobernar porque solo de eso se trata. Ejercer un cargo como al que aspira, también se trata de responder qué clase de personas forman parte de tu círculo, qué relaciones políticas mantienes y qué haces cuando esas personas terminan protagonizando escándalos que ponen en duda la transparencia del grupo.

Valdría la pena cuestionar si Julieta es capaz de afrontar tales temas o su habilidad verbal se limita y no hay congruencia, pues hay más de un escandalo que la ha protagonizado y ella simplemente desvía la atención, como con los trabajadores de Mexicali, las juntas con juventudes y las lonas que ella no ha colocado en casas, pero en todos los casos hay una constante: Su brillante sonrisa y ninguna resolución clara.
Nadie está diciendo que Julieta haya cargado esos 800 mil pesos. La pregunta es mucho más incómoda: ¿qué significa realmente su discurso de honestidad cuando llegado el momento de exigir explicaciones, todo se reduce a guardar silencio?
Decir simplemente “soy honesta” frente a una cámara es fácil y este espacio le manda una felicitación por lo bien que lo hace, pero lo realmente difícil es demostrar que la honestidad también aplica para el círculo de poder que has construido.
Por ahora, Julieta tiene mucho discurso, pero sigue siendo solo eso.
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