A Julieta Ramírez se le está acabando el cuento de que todo lo que hace es “trabajo legislativo”. El TEPJF ordenó al IEEBC investigar las denuncias relacionadas con su Segundo Informe y un evento realizado en Mexicali por posibles actos de posicionamiento rumbo a 2027.
A pesar de que todavía no existe una resolución que determine que cometió una infracción, el simple hecho de que el tema haya llegado hasta el Tribunal debería ser suficiente para hacer una pregunta evidente: ¿cuánto de lo que Julieta presume como trabajo legislativo es realmente trabajo legislativo y cuánto es puro posicionamiento político?
Es pertinente hacer la diferencia entre rendir cuentas y convertir cada aparición, cada lona, cada evento y cada discurso en una especie de campaña permanente disfrazada de “información al pueblo”.
Julieta quiere jugar a dos bandas: presentarse como una humilde representante del pueblo mientras construye, desde hace tiempo, una imagen de candidata. Quiere los reflectores, quiere la exposición y quiere que todo el estado sepa su nombre, pero cuando alguien señala que eso podría tener tintes electorales, entonces resulta que nadie entendió nada y todo era por amor a la democracia.
Ya es momento de dejar de insultar la inteligencia de la gente.
Si Julieta quiere ser candidata a gobernadora, que lo diga. Si quiere recorrer Baja California haciendo promoción política, que explique de dónde sale y para qué sirve toda esa exposición. Pero que no pretenda vendernos como simple “rendición de cuentas” una estrategia de posicionamiento que cada vez resulta más difícil de ocultar.
Ahora el IEEBC tendrá que investigar. Y mientras Julieta intenta convencernos de que aquí no pasa , dejamos una pregunta más ¿dónde termina la senadora y dónde empieza la candidata?

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