En estos días ha circulado un video en el que la cara de nuestra querida Julieta Ramírez aparece en lonas por distintos puntos de Baja California, con el mensaje “Es Julieta”, si supuestamente todavía no son tiempos electorales.
Resulta curioso que la senadora con licencia ha recalcado infinidad de veces que no está haciendo promoción política, pero ¿entonces qué es lo que se ve en todo el estado? Y si Julieta dice que ella no tiene nada que ver, pues perfecto: que explique quién las está pagando, quién las está colocando y por qué la beneficiada siempre termina siendo ella.
Además, la ciudadanía enuncia que nunca se les consultó sobre la colocación de lonas en sus domicilios. ¿Acaso esta es la cercanía y escucha que La Julietona tanto presume?

Lo increíble es que mientras se habla de respetar los tiempos y los procesos galardonando que ella sigue los principios de la 4T, su nombre ya está siendo instalado por todos lados. Y eso no parece precisamente espontáneo.
Porque una cosa es que alguien te apoye y otra muy distinta es tener una estrategia de posicionamiento con lonas, nombre, rostro y mensaje. Eso tiene toda la pinta de una campaña adelantada, aunque todavía no quieran llamarla así y la única que se lo crea es ella.
Julieta puede seguir hablando de principios y de representar al pueblo, pero también es fundamental que empiece por explicar algo mucho más sencillo: ¿quién está detrás de esta promoción y cuánto está costando?
Seguramente estaba tan preocupada por subir las más de diez publicaciones en sus redes sociales que olvidó cuidar los protocolos previos al comienzo de las campañas.
Todavía no le ponen el logo de una boleta, pero la no campaña ya huele a campaña y nuestra protagonista se ha encargado de poner su cara en toda la ciudad. Es sabido que la responsable “Es Julieta”.

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