¿De regreso al 2000?

Uno de los principales argumentos de modistas y fashion victims es la idea de que toda moda es cíclica, es decir, que todo aquello que fue tendencia en algún punto de la historia lo volverá a ser tarde o temprano. Y así como parecieran estar volviendo los skinny jeans y las chaquetas de cuero parece que el Y2K también entró en el panorama político.  

La idea de un mundo multipolar en el que se confrontaran panoramas políticos y programas de avance entre gobiernos internacionales parecía superado con la caída del muro de Berlín y el denominado ‘fin de la historia’ con bastantes entrecomillas.

Desde que eso ocurrió y la URSS sucumbió a sus problemas internos y contradicciones en 1991 ha correspondido al sur global mantener viva su llamita de la esperanza y ofrecerse como último territorio rebelde al implacable paso del capitalismo.

Desde luego esta defensa y esta estafeta de ser territorio libre vino acompañado de procesos de extracción y de contradicciones profundizadas. El neoliberalismo impactó primero y de manera más profunda en el sur global. 

Gobiernos como el Menem en la Argentina, Henrique Cardoso en el Brasil y Vicente Fox en México se caracterizaron por ser gobiernos empresariales y entreguistas de la soberanía nacional, cada uno llevó adelante privatizaciones y ajustes al gasto público que profundizaron crisis económicas y sociales con diferentes efectos.

En el caso de Brasil y de Argentina el resultado de estos gobiernos fue la creación y llegada al poder de Nestor Kirchner y Lula Da Silva quienes consiguieron comenzar a girar sus naciones y mecanismos políticos hacía la izquierda produciendo de esa forma la conocida como ‘década dorada’ del crecimiento social latinoamericano. 

Este contexto de resistencia y de vuelta al comienzo de siglo viene a cobrar relevancia en el 2024 por la cumbre de los BRICS celebrada recientemente en Rusia en la que se abre, de nueva cuenta, la conversación de un mundo multipolar y de resistencia a la hegemonía de los Estados Unidos de Norteamérica como el único rector de la economía y la política mundial.

A la ya importante cumbre de los BRICS acudieron este año para inscribirse como ‘socios’ (que no miembros) países latinoamericanos como Cuba y Venezuela que han sido paradigmáticos en la lucha contra la guerra económica estadounidense pero también como bastiones de un mundo libre que pareció superado por la historia. Cuba vuelve al panorama internacional con su acercamiento al BRICS y Venezuela rompe la idea del aislamiento político y económico.

Y, de igual manera que en el año 2000, Argentina se perdió de esta oportunidad de profundizar sus procesos políticos porque al frente de las decisiones de Estado se encuentra un ultraneoliberal que no solo no está resolviendo el problema económico del país sino que está tensando los problemas sociales y podría generar un estallido que devuelva el poder a la izquierda.

En México, en cambio, se vive una diferencia sustancial pues enfrentamos este momento histórico con un par de gobiernos progresistas al frente. Esto permitió que pese a la cercanía con los Estados Unidos; México sea socio del BRICS desde el sexenio de AMLO y aunque no se ha iniciado proceso para ser miembro sí comienza a jugarse un cambio en las relaciones internacionales.

Así como las chaquetas de cuero volvimos a la geopolítica multipolar, a las guerras proxy y a la economía diversificada entre capacidades de acción. Es un momento en el que los intelectuales de la hegemonía estadounidense, al igual que su modelo económico y político, comienza a correr peligro por lo superado y en el que las alianzas se vuelven fundamentales.

Vivimos, como dijo un viejo que fuera presidente, momentos históricos invaluables.


Posted

in

by

Tags:

Comments

Deja un comentario