Si escribiera sobre lo erótico escribiría
sobre las noches de insomnio que se convierten en sesiones de poesía.
Contaría sobre como mi primer orgasmo se sintió igual que un huracán de mariposas, poderoso tsunami alado que renació en primavera tras un kilométrico invierno.
Si escribiera sobre lo erótico, contaría cómo me quedo con la veladora prendida toda la noche mientras me paro frente al espejo para verme cubierta en lágrimas sin parpadear mientras lloro, húmeda, con la garganta hecha pedazos, sensual. Preguntándome qué carajos hago escribiendo poemas a las tres de la madrugada.
Escribiría sobre cómo cierro los ojos para sentir que estás a un lado mío, para poder tocar tu piel tibia, las ganas de beber tu sangre e inyectarla lentamente hasta inducirme una sobredosis. La manera en la que anhelo nadar desnuda en tu plasma convirtiéndome en una suspensión de células que recorre todo tu ser, mientras beso tus cicatrices con mis labios, hasta hacerlas mías.
Si escribiera sobre lo erótico contaría la manera en la que me haces renacer cada noche que estoy junto a ti, sobre cómo hacemos de nuestros cuerpos una ludoteca que estimula cada uno de nuestros sentidos provocando una sinergia de irrigación sanguínea total convirtiendo nuestra corporeidad en un poema. Sobre como me susurras al oído no te detengas y después nos derretimos en nuestro orgasmo que desprende la misma energía que una aurora boreal.
Si escribiera sobre lo erótico relataría que cuando me enamoro me dan ganas de asfixiar todo lo que siento en monóxido de carbono y enseguida ahogo la utópica idea que tengo del amor con formol.
Mis miedos y mis dolores escurren dulces y tibios, cierro las piernas dejó caer mi cuerpo, nunca me sentí mejor cayendo, mientras me desgarran hago el amor con ellas, trasciendo……..

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