La generación que lo cambió todo

Sin lugar a dudas uno de los principales motores y sueños para quienes militamos en las izquierdas y quienes tenemos espíritu de rebeldía es el sueño de poder cambiar las cosas algún día. Que aquello que está mal cambie y deje de estarlo, que deje de ser un dolor o una tortura para algunos el existir.

Ese sueño ha perseguido a las personas de izquierda desde el propio comienzo de la historia del poder. No puede pensarse de otra manera pues es el poder el que a través del tiempo ha generado desigualdades y con ello malestar; Marx va a decir que es la lucha de clases la que explica esto con precisión y yo coincido.

Una de las primeras cosas que uno aprende cuando inicia a defender las ideas a cualquier costo (militar) en la izquierda es que la historia es fundamental. Que nada de lo que pensamos, sentimos o somos es nuevo ni existe en un vacío social. Somos el producto de las luchas pasadas, tomamos su herencia y perfilamos el futuro teniendo claridad del camino recorrido. Los únicos que quieren borrar la historia son los fascistas.

Esta columna tiene como propósito conmemorar, precisamente, a una luchadora incansable y admirable que luchó antes que yo, que pensó cosas similares y con la que se pudo compartir al menos el último tramo en el mismo bando y de formas muy similares a pesar de no habernos conocido jamás.

La maestra IfiGENIA (como la nombró @maferalarcon con mucha razón en x) es una de esas personalidades que labró el camino en el que propios y extraños transitamos hoy. Ifigenia fue una de las primeras mujeres en estudiar economía en el país, una ciencia social que hasta la fecha ha sido dominada por hombres fue irrumpida en la década de los 40’s.

Ifigenia fue, también, la primera mujer mexicana en cursar y recibirse de un posgrado en la prestigiosa universidad de Harvard. Pero quizá lo más asombroso es su curso político definido e irrenunciable.

En 1968, en medio de las protestas y el movimiento político-social gestado por universitarios, Ifigenia era directora de la hoy facultad de Economía y cuando el ejército entró a Ciudad Universitaria ella fue a defender a los estudiantes apresados. Esto, desde luego, le valió un par de noches en la cárcel y críticas profundas al interior del PRI por haber apoyado antes a los alumnos que al presidente.

Más tarde, en los años 80’s Ifigenia se uniría a Cuauhtémoc Cardenas, Porfirio Muños Ledo y Andrés Manuel López Obrador para encabezar la lucha democrática del país. La salida del PRI de una figura tan importante como ifigenia fue de trascendencia profunda pues no solo se erigía un nuevo partido político (PRD) sino que una de las primeras mujeres en ocupar cargos y quien fuera rostro visible de la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres se iba del partido hegemónico.

La maestra Ifigenia luchó mucho antes que quien escribe y quien lee esta columna pudiera verlo y siguió luchando aún cuando nosotros nos podemos mantener en pie y hemos recorrido tramos en esta batalla. La maestra ifigenia nos dejó el pasado sábado 5 de octubre pero los que nos quedamos debemos continuar esa lucha y ese legado que heredamos de una generación que vino a cambiarlo.

La maestra Ifigenia decidió dejarnos la lucha a nosotros unos días después de haberle entregado la banda presidencial a la primera presidenta del país; se fue casi como dejando en claro que su lucha y su labor había concluido. Libre de deudas históricas, políticas o sociales Ifigenia falleció en casa, acompañada de sus seres amados y nos deja la responsabilidad de no flaquear en lo que nos hereda. Hasta siempre, maestra Ifigenia.


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