Son ya tantos años,
Que no me toca tu sombra
No me acaricia tu palma,
No siento los arboles y su viento.
Son tantos años, de soledad,
De enclaustramiento liminar,
Todo se parece al ayer,
Se difumina entre paredes y formas,
Entre tizna y humedad.
Pocas cosas dolerán así,
Donde el pecho se incendia
Presiona contra el recuerdo roto,
Entre las migajas y reminiscencias,
De días honestos,
Parafraseando lo lúgubre del doler,
Ese que no sabe de “no” o de “nunca más”.

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