«Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.».-Alejandra Pizarnik
Yo amo a Alejandra Pizarnik (dejo a un lado todo gramo de racionalidad cuando hablo sobre ella y mi fanatismo sale a la luz) me gustan sus obsesiones, su tristeza, su amor por la noche, su melancolía, su miedo. Alejandra, llegaste desde tu jardín de lilas a este mundo a amar las palabras, no supiste ir más que hasta el fondo, en un mundo en el cual no te sentías parte.
Seguramente te encuentras en ese pequeño lugar que tanto buscabas y añorabas. Un lugar donde pudieras cantar, escribir y llorar tranquilamente, ocultarte en tus poemas, ese lugar donde el existir dejara de doler tanto. Alejandra tomó la decisión de suicidarse a los 36 años un 25 de septiembre de 1972 y creo que por eso es aún más legendaria. Siempre impacta enormemente la muerte joven.
La melancolía, tristeza, coqueteo con la muerte y soledad son temas recurrentes y característicos de su obra poética y literaria. Es una escritora surrealista que plasma la soledad femenina de una forma muy especial, que toca a cada una de sus lectoras peligrosamente identificadas con su poesía. Hace una resignificación de la figura melancólica femenina
Pizarnik tiene una voz poética muy marcada, es como si sintiera culpa de ser ella
misma, una autolamentacion profunda de su ser. Desde su poesía habla de
merecer un castigo por no cumplir con el ideal de mujer perfecta evocando a la
melancolía, la tristeza y el castigo por no encajar en los estereotipos hegemónicos de la belleza.
Lunes, 9, 8 h
Noche de insomnio a pesar de que tomé diez pastillas. Lloré. Me odio más que
nunca y odio mi cara y mi cuerpo pues los miro a través de sus ojos. Odio mi cara
que no supo fascinarla. Amo y no sé qué hacer. ¿Qué se hace en este mundo
civilizado cuando se ama así?
-Diarios, Alejandra Pizarnik
En la poesía de Alejandra, se puede vislumbrar el factor del ser y la existencia como una angustia latente. Una búsqueda del auto reconocimiento que va más allá del impuesto por las normas sociales dígase, género, sexualidad, pronombre etc.
No voy a mentir, hay veces en las que fantaseo hablar con fantasmas, con su fantasma. Atenta, esperando a que Alejandra regrese de su jardín de lilas y se haga de carne y hueso. Tener un baile con ella, que revele quiénes somos y que es lo que venimos a hacer a este mundo. Caminar juntas por el jardín del universo, donde el tiempo no existe y el manto de la noche revela sus misterios. Escuchar su voz acercándose, susurrándome al oído: Cierra los ojos, yo estoy en ti

La mujer que llora: Pablo Picasso
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