De párrafos escritos con sangre,  pronunciados desde la rabia

A casi 365 días de genocidio y 76 años de barbarie entro y salgo de mí, del entorno; hoy he pausado unas cuantas veces. Personas, niños quemados, amputados. Destrucción, ceniza, lamentos y rezos. Cierro los ojos, escucho gritos horrorizados de seres humanos que piden ayuda para detener la masacre. Siento un dolor insoportable que a la vez desconozco a gran escala. 

En los últimos meses, bastante a menudo, en la oscuridad de mi cuarto, recuerdo a la niña requesbrajada en el muro; a Aarón en llamas, su voz repitiendo una y otra vez el llamado, por ejemplo, por una Palestina libre que de una vez nos libere a todos del yugo de las naciones antihumanas, capitalistas in extremis.

Cierro el libro de terror y apago la luz. Jamás se vuelve de esto. Salgo a la calle, veo la vida pasar. Niños saliendo de la escuela, emocionados por llegar a casa a comer de la comida que su madre les ha preparado, familias reunidas teniendo la certeza de que estarán juntas al día siguiente bajo un techo porque no se derrumbará con la caída de un misil, porque no llegará una bomba que lo  desaparezca todo por completo. 

Vuelvo a abrir el libro de terror al terror del presente, haciendo un ejercicio parecido a la lectura: Imaginando sin tener que imaginar porque lo he y lo hemos visto contrario a los fantasmas de ficción. Lo he y lo hemos visto, miles de seres humanos siendo brutalmente asesinados, una Palestina casi desaparecida por el genocida Israel, ciudades hechas polvo, repletas de cadáveres de personas que alguna vez tuvieron la esperanza de liberarse del yugo colonial que asesinó a sus hermanos décadas atrás. 

Vuelvo a plantar los pies en la tierra, intentando volver a la “normalidad” sabiendo que del otro lado del mundo hay personas resistiendo uno de los más atroces genocidios en la historia de la humanidad. Personas que cada día se van convirtiendo en una cifra más, un borrado histórico absoluto. Mientras tanto, el resto es parte de un silencio cómplice y atroz, indiferencia que mata al dejar de hablar de Palestina, esto es lo que la escoria de la clase dominante ha decidido que sea normal. 

Quisiera, como decía Walter Benjamin ponerle un “freno a la historia”, regresar la vida, la esperanza. Miro hacia los colectivos organizados por Palestina, las marchas exigiendo un cese al fuego y a la ocupación. Un poco de esa ingenua esperanza regresa a mi, esperando que el olvido no borre la tierra del Olivo y el pájaro de sol. 

En nombre de la vida y la justicia clamo con fervor por nuestros hermanxs en Palestina: 

¡Desde el río hasta el mar,  Palestina vencerá!

Palestina: símbolo histórico de resistencia
Palestinian demonstrators carry a national flag during a protest calling for an end to the Israeli blockade on Gaza, on a beach in Beit Lahia near the maritime border with Israel, on September 24, 2018. (Photo by SAID KHATIB / AFP) (Photo credit should read SAID KHATIB/AFP/Getty Images)


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Una respuesta a «De párrafos escritos con sangre,  pronunciados desde la rabia»

  1. Avatar de Carla
    Carla

    Tanta verdad en unas letras..gracias por lo que nos hace sin duda reflexionar.

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